FOB no es el costo. El verdadero número se arma sumando flete, seguro, derechos, tasas, IVA y percepciones — te lo desarmo pieza por pieza en 5 minutos.
Hola, soy Patricio.
El error más caro que vi en este negocio no es pagar mal el flete ni elegir mal el proveedor: es costear con el precio FOB y creer que ese es el costo. La mercadería sale de China a un valor y entra a tu depósito a otro muy distinto, y entre uno y otro hay una pila de conceptos que, si no los tenés mapeados, te comen el margen sin que te des cuenta. Esta semana desarmo el costo de nacionalizar pieza por pieza, en criollo.
Vamos.
Cuando un proveedor chino te pasa un precio, casi siempre es FOB (Free On Board): la mercadería puesta en el puerto de origen, arriba del barco. Hasta ahí llega su responsabilidad. Todo lo que viene después lo pagás vos, y es mucho. Esta es la pila completa, en orden:
1. FOB — el valor de la mercadería en el puerto de origen. Tu punto de partida, no tu costo. 2. Flete internacional — mover el contenedor (o tu parte del contenedor) de China hasta tu puerto. Lo desarmé en la edición pasada: es de lo más volátil de toda la estructura. 3. Seguro — sobre el valor de la carga. Chico en proporción, pero es el que te salva el día que algo sale mal en el agua. 4. Valor en aduana (CIF) — FOB + flete + seguro. Este es el número sobre el que la aduana calcula casi todo lo que sigue. Si te quedan dudas de algo, que sea de esto: los tributos no se calculan sobre el FOB, se calculan sobre el CIF. 5. Derechos de importación — el arancel, que depende de tu posición arancelaria (NCM). Acá la electrónica, la indumentaria y la maquinaria pagan mundos distintos. 6. Tasas — la de estadística y otras que se aplican según el régimen y el tipo de operación. 7. IVA y, según el caso, IVA adicional — sobre la base imponible que arma la aduana, no sobre el FOB pelado. 8. Percepciones de IVA y de Ganancias — adelantos de impuestos que se cobran en el despacho. No son un costo a fondo perdido (los computás después), pero sí plata que queda pisada desde que nacionalizás hasta que la recuperás. 9. Costos locales — honorarios del despachante, depósito, movimientos, flete interno hasta tu galpón.
La lección de oficio: el salto del FOB al costo nacionalizado puesto en tu depósito es enorme, y cada eslabón se calcula sobre una base distinta. El que costea sumando un porcentaje "a ojo" sobre el FOB se equivoca siempre — a veces para bien, las más para mal.
En la edición 1 te avisé que el 30 de junio vencía la ventana de beneficios sobre ciertas percepciones y adicionales en la importación. Ya pasó la fecha, así que el mensaje de esta semana es de método, no de número: revisá con tu despachante cuál es el estado vigente del régimen de percepciones y retenciones que aplica a tu mercadería hoy, porque define cuánta plata se te adelanta en cada despacho.
El concepto a tener claro, más allá de la coyuntura puntual: las percepciones no son un impuesto nuevo, son un adelanto. Si te corresponde una percepción de IVA o de Ganancias, esa plata la recuperás contra tus declaraciones — pero hasta que la recuperás está financiando al fisco con tu capital de trabajo. Por eso el dato importa tanto: dos productos con el mismo arancel pueden tener un costo financiero muy distinto según qué percepciones cargan y qué certificados de exclusión tengas vigentes (por ejemplo, el MiPyME, que justo es de los que más se vencen sin que nadie avise).
No tomes el estado de las percepciones como algo fijo: es de lo que más se mueve resolución a resolución. Confirmá siempre con tu despachante el cuadro vigente antes de costear un pedido nuevo.
Para que se entienda la magnitud, un ejemplo armado a mano (no es tu caso ni un dato oficial):
SUPUESTO / EJEMPLO ILUSTRATIVO. Producto electrónico importado de China. FOB = USD 100. Flete + seguro prorrateados ≈ USD 20 → CIF = USD 120. Sobre ese CIF la aduana liquida derechos, tasa de estadística, IVA + IVA adicional y percepciones. En un caso así, el costo nacionalizado puede ubicarse en el orden de USD 165 a USD 185 por unidad antes de costos locales — es decir, entre un 65% y un 85% por encima del FOB con el que arrancaste.
Aclaración importante: ese rango es un ejemplo para mostrar el orden de magnitud, no una alícuota oficial. La carga real depende de tu posición arancelaria, del régimen aplicable, de las percepciones vigentes y de cuánto de eso recuperás después. Hacé tu propio número con los porcentajes reales de tu NCM.
La conclusión accionable es simple y vale siempre: multiplicá mentalmente tu FOB por algo más de 1,5 antes de pensar en precio de venta, y después afiná con la planilla. El que vende fijándose solo en el FOB, regala margen.
La defensa contra todo esto es aburrida pero infalible: una planilla de costeo que tenga una fila por cada concepto de la pila de arriba. FOB, flete, seguro, CIF calculado solo, derechos según tu NCM, tasas, IVA, percepciones, costos locales — y abajo el costo nacionalizado por unidad. Cargás los datos del despacho una vez y la planilla te tira el costo real, no el imaginado.
Tres reglas para que sirva: (1) que los tributos se calculen sobre el CIF, no sobre el FOB; (2) que separe lo que es costo a fondo perdido de lo que es plata pisada recuperable (las percepciones), porque al margen impactan distinto; (3) que la puedas clonar por pedido, para comparar despachos entre sí.
Si no querés armarla de cero, tengo una versión de esta calculadora dando vueltas en mi caja de herramientas; cuando la tenga prolija para compartir, te aviso por acá. Mientras tanto, lo importante es el método: una fila por concepto, base CIF, y el número final que te interesa de verdad es el costo nacionalizado puesto en tu depósito.
La jugada de la semana no es una noticia: es un hábito. Dejá de costear sobre el FOB y empezá a costear sobre el costo nacionalizado. Es la diferencia entre creer que ganás plata y ganarla de verdad. Armá la planilla una vez, cargala bien, y nunca más vas a vender un producto descubriendo tarde que el margen se lo comió la nacionalización.
Si esto te ordenó la cabeza, reenviáselo al socio o al colega que todavía cotiza sumándole "un porcentaje" al precio de China — le estás ahorrando un dolor de cabeza grande.
Nos leemos la semana que viene.
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